Biodiversidad y Corredores Biológicos
17/octubre/2026
Biosfera en Acción: Clima y Corredores Biológicos
En la La Reserva de la Biosfera de Fuerteventura se organizó los días 13 y 14 de octubre el Encuentro Internacional «Biosfera en Acción: Clima y Corredores Biológicos», que se celebraró en el Palacio de Formación y Congresos de Fuerteventura.
Este foro nace como un espacio ecosocial, multilateral y cooperativo diseñado para compartir experiencias, generar ideas innovadoras y promover la acción ambiental entre personas de distintas generaciones y rincones del plane
Ya son las segundas jornadas consecutivas que se celebran anualmente .
Durante las mismas se abordaron algunos de los retos más urgentes e interesantes a los que se enfrentan las Reservas de la Biosfera a nivel global:
- Cambio climático y biodiversidad: Estrategias de conservación y adaptación frente a la crisis climática.
- Corredores biológicos: Conectividad ecológica para la protección de especies.
- Especies y ecosistemas clave: Especial atención a la conservación de las palmeras canarias y la paleontología.
- Innovación ambiental: Herramientas digitales aplicadas a la gestión del territorio y la ampliación de las áreas marinas protegidas.
Aquí puede verse el Programa y se publicarán las ponencias realizadas
Pedro Pozas Terrados, Director Ejecutivo del Proyecto Gran Simio y Vicepresidente del Corredor Biológico Mundial, participó telemáticamente con el tema rotundo y firme de “No a la colonización de la Naturaleza”.
El Texto íntegro de su intervención dice así:
NO A LA COLONIZACIÓN DE LA NATURALEZA
La conservación del planeta debe caminar junto a quienes siempre lo han protegido
En primer lugar muchas gracias por la invitación a este encuentro internacional de Biosfera en Acción, Clima y Corredores Biológicos. Gracias a los organizadores y a la Reserva de la Biosfera del Cavildo de Fuerteventura.
Me llamo Pedro Pozas Terrados y soy el Director Ejecutivo del Proyecto Gran Simio y Presidente internacional de dicha organización. Además tengo el honor de ser uno de los cofundadores del Corredor Biológico Mundial y Vicepresidente del mismo.
Vivimos un momento decisivo para la historia de la vida en la Tierra. Nunca antes una sola especie había tenido tanta capacidad para transformar el planeta, pero tampoco nunca antes había tenido tanta responsabilidad para decidir qué futuro queremos dejar a las generaciones que vienen detrás.
Durante siglos hemos colonizado territorios, explotado recursos naturales y considerado la naturaleza como una simple fuente de materias primas al servicio del ser humano. Hemos separado al ser humano del resto de la vida, como si fuéramos propietarios de la Tierra y no una parte más de ella.
Pero hoy debemos lanzar un mensaje claro: No a la colonización de la naturaleza. No a la colonización por parte de grandes empresas que convierten los bosques, los ríos y los océanos en simples balances económicos. No a la colonización mediante falsas soluciones que permiten continuar destruyendo mientras se compran derechos para contaminar. Y tampoco a una conservación que expulsa a los pueblos originarios de sus territorios ancestrales, porque nadie puede proteger un bosque destruyendo a quienes durante generaciones han sido sus guardianes.
La naturaleza no necesita nuevos conquistadores. Necesita aliados.
Los bonos de carbono: cuando proteger la naturaleza se convierte en un negocio
En los últimos años hemos visto crecer el mercado de los llamados bonos de carbono. Bajo una apariencia de solución climática, muchos de estos mecanismos han permitido que grandes empresas continúen contaminando mientras compensan sus emisiones comprando supuestas protecciones de bosques en otros lugares del planeta.
Pero la pregunta que debemos hacernos es muy sencilla:
¿Estamos realmente reduciendo la destrucción de la naturaleza o simplemente estamos poniendo un precio económico a nuestra capacidad de seguir destruyendo?
Un bosque no es solamente una cantidad de toneladas de carbono almacenadas. Un bosque es vida. Es biodiversidad. Es cultura. Es memoria. Es hogar de pueblos indígenas. Es el territorio de especies con las que compartimos millones de años de evolución.
Cuando convertimos un ecosistema en una cifra económica corremos el peligro de olvidar que la naturaleza tiene un valor mucho mayor que cualquier mercado.
La solución no puede ser pagar para seguir destruyendo. La solución debe ser cambiar nuestro modelo de relación con la Tierra.
Sin pueblos originarios no hay conservación verdadera
Durante mucho tiempo algunos modelos de conservación han repetido un error histórico: pensar que para proteger la naturaleza había que separar a los seres humanos de ella.
Se crearon espacios protegidos donde los habitantes ancestrales fueron considerados un problema, cuando en realidad eran parte fundamental de la solución.
Un ejemplo dramático lo encontramos en la región de los volcanes Virunga, en la República Democrática del Congo, donde los pueblos Baka han denunciado situaciones de expulsión y vulneración de sus derechos en nombre de la conservación.
La conservación no puede construirse sobre la injusticia. No podemos salvar a los grandes simios mientras olvidamos a los pueblos humanos que han convivido con ellos durante generaciones. No podemos defender un bosque mientras expulsamos a quienes conocen cada árbol, cada río y cada sendero.
Los líderes indígenas de diferentes regiones del mundo han comenzado a alzar la voz y a decir algo fundamental: La naturaleza no necesita que la salvemos de sus guardianes. Necesita que respetemos a sus guardianes.
En encuentros internacionales, como los celebrados por líderes indígenas, se ha reclamado una nueva forma de conservación basada en el respeto, la participación y el reconocimiento de sus derechos.

El camino del Proyecto Gran Simio: conservar junto a quienes protegen la vida
Desde el Proyecto Gran Simio y el Corredor Biológico Mundial, creemos que hay otra forma de hacer conservación.
Una conservación basada en la colaboración, no en la imposición. Una conservación donde los pueblos locales sean protagonistas.
Actualmente estamos trabajando en cuatro grandes líneas que representan esta filosofía.
- Tanzania: conectando territorios para proteger la vida
En Tanzania colaboramos en la protección de corredores biológicos entre espacios naturales como el Parque Nacional de Katavi y el Parque Nacional de Mahale.
Estos corredores son fundamentales porque la vida salvaje no entiende de fronteras humanas.
Los chimpancés, los elefantes, los grandes mamíferos y miles de especies necesitan territorios conectados para sobrevivir.
Un bosque aislado es una isla condenada.
La conservación del futuro debe crear puentes entre ecosistemas, pero también entre culturas.
La protección de estos territorios debe hacerse junto a las comunidades locales, reconociendo su conocimiento y su papel esencial.
- República Democrática del Congo: proteger los bosques y a sus guardianes
En la República Democrática del Congo trabajamos junto a colaboradores del Proyecto Gran Simio y del Corredor Biológico Mundial en zonas vinculadas al Parque Nacional de Maiko y regiones como Usala-Kisimba y Tayna.
El Congo es uno de los grandes pulmones verdes del planeta. Sus bosques albergan una biodiversidad extraordinaria y son el hogar de nuestros hermanos evolutivos: chimpancés, bonobos y gorilas.
Pero estos bosques no son espacios vacíos. Son territorios vivos. Son territorios donde habitan pueblos que han mantenido una relación profunda con la naturaleza.
La protección de los grandes simios no puede separarse de la protección de las comunidades humanas que comparten su territorio.
Defender la biodiversidad significa defender toda la vida que forma parte de ella.
- Argentina y Paraguay: los pueblos originarios como grandes protectores
En el norte de Argentina, en la provincia de Formosa, el Proyecto Gran Simio trabaja junto a pueblos originarios como los Qom, Wichí y Pilagá.
Al otro lado de la frontera, sus hermanos indígenas de Paraguay mantienen también una relación ancestral con los ecosistemas que les rodean.
Estos pueblos no son una amenaza para la naturaleza. Son sus mejores aliados.
Durante miles de años han protegido bosques, ríos y especies porque saben algo que nuestra sociedad industrial ha olvidado: que destruir la Tierra es destruir nuestra propia casa.
Los pueblos originarios no necesitan que les enseñemos a proteger la naturaleza. Necesitan que les dejemos protegerla. Necesitan reconocimiento. Necesitan derechos. Necesitan que sus voces sean escuchadas.
- Los corredores marinos: proteger a quienes nos enseñan que el océano está vivo
La cuarta línea de trabajo nos lleva al océano.
Los mares tampoco pueden ser considerados simples recursos económicos. Son ecosistemas complejos donde viven seres con inteligencia, cultura y vínculos sociales.
Desde Proyecto Gran Simio y el Corredor apoyamos iniciativas relacionadas con pueblos indígenas de Nueva Zelanda que defienden el reconocimiento de los cetáceos como personas no humanas y la protección de sus territorios de reproducción.
Porque una ballena no es un producto. Un delfín no es un espectáculo. Una orca no es un entretenimiento. Son seres con conciencia, con relaciones familiares y con una historia evolutiva que merece respeto.
La protección de los océanos pasa también por reconocer los derechos de quienes los habitan.
Los grandes mamíferos: guardianes de la biodiversidad
Recientes investigaciones científicas están mostrando algo fundamental: Salvar a los grandes mamíferos, a los primates y especialmente a los grandes simios, no es solamente una cuestión ética. Es una necesidad ecológica.
Estas especies cumplen funciones esenciales en los ecosistemas.
Los grandes simios dispersan semillas, mantienen la regeneración de los bosques y ayudan a conservar la salud de los ecosistemas tropicales.
Protegerlos es proteger miles de especies que dependen de esos mismos hábitats. Cuando desaparece un gran mamífero, desaparece mucho más que un animal. Desaparece una pieza de la historia de la vida.
Un nuevo modelo de conservación
Necesitamos cambiar la pregunta. Durante demasiado tiempo hemos preguntado: ¿Cómo podemos proteger la naturaleza? Quizás la pregunta correcta sea: ¿Cómo podemos dejar de destruirla y aprender de quienes nunca dejaron de protegerla?
La conservación del futuro debe ser una alianza entre científicos, pueblos indígenas, organizaciones sociales y comunidades locales. Debe abandonar el modelo de conquista. Debe abandonar la idea de que la naturaleza necesita propietarios.
La Tierra no pertenece al ser humano. El ser humano pertenece a la Tierra.
Conclusión
Desde el Proyecto Gran Simio y el Corredor Biológico Mundial defendemos una idea sencilla pero profunda: No queremos colonizar la naturaleza. Queremos convivir con ella.
No queremos bosques convertidos en mercancías. No queremos pueblos expulsados en nombre de la conservación. No queremos océanos transformados en parques de entretenimiento. No queremos que la biodiversidad tenga un precio.
Queremos que tenga respeto.
Porque los grandes simios, los pueblos originarios, los cetáceos, los bosques y todos los seres vivos forman parte de una misma historia. Una historia que comenzó hace millones de años y que hoy está en nuestras manos continuar.
La humanidad no será recordada por cuánto consiguió dominar la Tierra. Será recordada por si fue capaz de aprender a protegerla.
No a la colonización de la naturaleza.
Sí a una alianza con la vida.
Pedro Poas Terrados
