Jesús Mosterín: el filósofo de la verdad y el olvido

Libro homenaje a Jesús Mosterín,
Jesús Mosterín: el filósofo de la verdad y el olvido

05/amayo/2026

A pesar de la enorme relevancia intelectual y ética de Jesús Mosterín, así como de su firme compromiso con la defensa de los animales, tras su fallecimiento el 4 de octubre de 2017, España no le rindió el reconocimiento público que su figura merecía.

No se trata de una omisión menor. Se trata de un vacío que deja en evidencia una preocupante falta de sensibilidad hacia quienes han dedicado su vida a pensar, a cuestionar y a elevar el nivel ético de la sociedad. Resulta difícil —y, en realidad, inaceptable— que una mente de su talla, referente en el pensamiento contemporáneo, quedara envuelta en un silencio institucional casi absoluto.

Ni la Universidad de Barcelona, donde fue catedrático durante tantos años, ni otras universidades del país, ni el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, institución de la que formó parte, promovieron homenajes acordes con su trayectoria. Tampoco, en líneas generales, el ámbito filosófico impulsó el reconocimiento que su legado intelectual exigía. La ausencia de actos públicos, de reconocimientos oficiales o de una memoria institucional digna no puede justificarse ni por el paso del tiempo ni por la rutina académica.

Este silencio no es neutral. Es una forma de olvido. Y el olvido, cuando es hacia quienes han defendido la verdad y la ética, se convierte en una forma de injusticia.

Jesús Mosterín fue mucho más que un filósofo. Fue una voz lúcida, valiente y adelantada a su tiempo. Defensor de la racionalidad, del pensamiento crítico y de la ética hacia los seres vivos no humanos, supo situar en el centro del debate cuestiones que muchos preferían evitar. Su compromiso con los animales no fue una cuestión secundaria en su obra, sino una consecuencia lógica de su pensamiento riguroso y honesto.

Mientras otros evitaban posicionarse, él alzó la voz. Mientras muchos miraban hacia otro lado, él argumentaba, escribía y defendía una visión del mundo más justa, más coherente y más compasiva.

Y, sin embargo, esa voz fue recibida con un silencio institucional que hoy resulta difícil de justificar.

Frente a ese vacío, surge ahora una iniciativa necesaria, valiente y profundamente justa. El filósofo Avelino Muleiro García, licenciado en Filosofía por la Universidad Central de Barcelona, catedrático de Filosofía y profesor en la Universidad de Santiago de Compostela, ha coordinado el libro recientemente publicado Jesús Mosterín, el filósofo de la verdad, una obra colectiva que pretende rendir el homenaje que nunca llegó.

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En este libro han participado destacadas figuras del pensamiento, la ciencia y la defensa de los animales, uniendo voces diversas en torno a la figura de Mosterín. Entre ellas, se encuentra Pedro Pozas Terrados, Director Ejecutivo del Proyecto Gran Simio, cuya aportación al libro homenaje ha sido un extenso alegato titulado “El filósofo que alzó la voz por los grandes simios y por todos los animales”, en el que se pone de manifiesto la coherencia ética de Mosterín y su compromiso inquebrantable con los seres vivos más vulnerables y su paso por la Asociación hasta su fallecimiento como Presidente de Honor.

Esta obra no solo recupera su legado. También interpela directamente a la sociedad y a las instituciones. Nos obliga a preguntarnos por qué quienes abren caminos en el pensamiento, quienes cuestionan las estructuras establecidas y quienes defienden la ética sin concesiones, terminan siendo relegados al silencio.

¿Por qué España reconoce tarde —o no reconoce— a quienes realmente han contribuido a elevar su nivel moral e intelectual? ¿Por qué se honra con rapidez lo superficial y se olvida con facilidad lo esencial?

Jesús Mosterín defendió la verdad en un mundo muchas veces dominado por la inercia, la tradición acrítica y la comodidad intelectual. Su pensamiento no era cómodo. Y quizá por eso fue más fácil ignorarlo que reconocerlo. Pero ignorar a quien dice la verdad no hace desaparecer la verdad. Solo retrasa el momento de enfrentarse a ella.

Este libro es, en definitiva, un acto de justicia, pero también una llamada de atención. Una advertencia sobre la facilidad con la que una sociedad puede dejar en la sombra a quienes más la han hecho avanzar.

Porque hay figuras que no deberían caer en el olvido. Y pensamientos que no pueden ser silenciados. Y si una sociedad es incapaz de reconocer a quienes la hacen mejor,
entonces el problema ya no es el olvido… es la propia sociedad.